sábado, mayo 27, 2006

El primer día

Con la mente abierta.

Con el corazón alegre.

Con el alma limpia.

Es la hora de la verdad.

Mi espada está dispuesta.

Y mi fe, inquebrantable.

El resto es camino por andar.

Lo recorreremos con el viento a la espalda.

Con el sol brillando sobre nuestros rostros.

Con la lluvia fecundando nuestro trabajo.

Henos aquí, pues, dispuestos.